Deshacernos de lo viejo


“Si de veras han escuchado acerca del Señor y han aprendido a vivir como él, saben que la verdad está en Jesús. Por ello, quítense, como si se tratara de ropa vieja, su naturaleza tan corrompida por los malos deseos. Renueven sus actitudes y pensamientos, sí revístanse de la nueva naturaleza que Dios creó, para que sean como él, verdaderamente justos e íntegros” (Efesios 4:21-24 NBV) 


No se si estás familiarizado con la frase “todo tiempo pasado fue mejor”. Yo la he escuchado en muchos lugares, entre ellos, también en la iglesia. Conozco a varios líderes que con tanta nostalgia quisieran vivir tiempos atrás, guardan tantos recuerdos que pareciera que están atrapados en el pasado.

En Colombia hace unos años se realizaban unos congresos de adoración multitudinarios, sin duda fueron tiempos tremendos. Sin embargo, veo a personas añorando y aún tratando de replicar esas formas y lo que vieron en aquella época.

En la Biblia encontramos un versículo que nos habla de esto, Eclesiastés dice:

“Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas.” (Eclesiastés 7:10 NVI)

Desde luego somos el resultado de tiempos que pasaron. Muchos de nuestros corazones fueron marcados por momentos que vivimos, pero la Biblia nos anima a ver mas allá de lo transcurrido, ya que si ponemos por delante el pasado, éste no nos dejará ver lo nuevo que Dios tiene preparado.

Génesis 1:2 dice que El Espíritu de Dios se movía sobre las aguas… esto quiere decir que está en constante movimiento. Dios siempre tiene algo nuevo, su presencia es como un río, no son aguas estancadas.


Una de las cosas buenas que trajo esta pandemia, es que muchos emprendieron. Fue el momento perfecto para que aquellas iniciativas que estaban en el corazón tuvieran el tiempo y la atención necesarias para ser impulsadas, es más, somos testigos de Iglesias que se renovaron al no poder abrir sus templos para recibir a sus miembros, concluyeron que, si se aferraban a hacer iglesia de forma presencial en un templo y no abrían sus “puertas digitales” esperando que terminara la pandemia, estarían en alto riesgo de extinguirse.

Esto me lleva, para concluir, a una pregunta: 

¿Qué estamos haciendo que ya no funciona?

Tómate un tiempo para pensar en esta pregunta, teniendo en cuenta todas las áreas de tu vida… 

¿Qué forma adoptaste, aún de pensamiento, metodología o estructura, que te ancló y no te deja moverte hacia lo nuevo?

Por supuesto que lo nuevo tiene un camino desafiante por atravesar. En ese camino nos toparemos con el miedo a lo desconocido, con inestabilidad y tal vez incertidumbre. Pero estoy convencido de que será la única forma de asegurarnos que nuestro corazón y nuestra vida están listos para vivir lo nuevo de Dios.

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.” (Isaías 43:18-21 RVR60)

Para compartir en tus redes:

“Dios siempre tiene algo nuevo, su presencia es como un río, no son aguas estancadas.”

“La Biblia nos anima a ver mas allá de lo transcurrido, ya que si ponemos por delante el pasado, éste no nos dejará ver lo nuevo que Dios tiene preparado.”

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