Simplemente ir


Por: Gerardo Meza

Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablaran a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra

Hechos 1:8

Cuando Jesús dijo estas palabras hacía poco que había vuelto de la misma muerte, nada más y nada menos. ¡Imagínate la alegría, y sorpresa, de sus discípulos! Su maestro había resucitado y eso significaba que era el mesías, aquel del que habían profetizado sus antepasados y debía reinar sobre el pueblo. Pero Jesús vino a establecer un reino diferente, no como ellos se imaginaban, ellos tal vez pensaban tener algún lugar en su gabinete luego de derrocar a los romanos, pero el maestro no les dice que se quedará con ellos, sino que “conviene que se vaya”, y dice esto porque era tiempo de empoderarlos y de enviarlos, ahora les tocaba a ellos ir y proclamar el reino de los cielos. 

Como seguidores de Jesús hemos sido llamados a ir y hablar de El, independientemente de nuestro nivel de preparación, sin importar los recursos que tengamos, al margen de nuestras situaciones particulares la comisión es ir. Es algo que debemos hacer. 

No todos estamos llamados a ir a un país lejano, pero todos estamos llamados a ir e impactar las vidas de las personas que tenemos cerca. Esto quiere decir que tenemos que salir de nuestro entorno e impactar los lugares donde vayamos: la escuela, la oficina, o incluso si vamos al supermercado o de visita a nuestros vecinos. 

¿Alguna vez tiraste una piedra al agua? ¿Recuerdas como al caer generaba ondas a su alrededor? Ese es el impacto del que hablaba Cristo a los discípulos. 


Comienza en un punto pero se extiende mucho más allá. Cuando decidimos avanzar nos disponemos a salir de nuestra zona de confort, el enfoque ya no está en nosotros sino en aquellos que encontraremos en el camino. 

Jesús nos encomendó la tarea de salir porque cree en nosotros. Confío en que sus discípulos lo harían porque les enseñó a través del ejemplo. Cristo caminó las calles de su pueblo, transitó los márgenes de la ciudad, ensució sus manos y sus pies recorriendo su tierra, hablando con la gente, atendiendo la necesidad que veían sus ojos. No sólo habló de la compasión, fue amoroso e intencional en demostrarlo. No sólo predicó sobre la importancia de dar y ayudar a otros, sino que Él mismo se entregó por todos nosotros. 

¿Qué hubiera ocurrido si Noé no salía de su rutina para construir el gran arca? ¿Qué hubiese pasado si Abram no se animaba a irse de su tierra? ¿Y qué habría sucedido si Saulo no aceptaba el llamado de llevar el evangelio? En la Biblia, las historias de las personas que marcaron una diferencia son historias de valentía, de tomar riesgos, de animarse, de obedecer, de dejarse usar por Dios, de simplemente IR

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