Dios Creativo

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25 Jul 2016

por Andrés Figueroa

Las escrituras tienen mucho que decir acerca de la creatividad, la imaginación y el arte. Uno pudiera hacer mención de las formas creativas en que Dios ayudó a Israel a ganar guerras como en Jericó, o tal vez podríamos hablar de los diferentes medios artísticos que utilizaron los profetas del Antiguo Testamento para comunicarle al pueblo lo que Dios le tenía que decir, y cómo no hablar de Jesús si predicó a través de parábolas e hizo milagros mediante formas creativas e inesperadas como escupir en el fango y untarlo a los ojos de un ciego.

Los textos bíblicos nos ayudan entender el carácter creativo de Dios y el poder creativo del ser humano. Pero cuando nos preguntamos ¿qué es arte? encontramos la mejor contestación en el principio.

Los tres primeros capítulos de Génesis son algunos de los más fascinantes de la fe cristiana. ¿Quién es Dios? ¿Cuál es el carácter de Dios? ¿Qué es la vida? ¿Quiénes somos? ¿Para qué existimos? Estas son el tipo de preguntas que encuentran su respuesta en Génesis. Lamentablemente las conversaciones que giran en torno a estos capítulos se han reducido a preguntas como, ¿En qué día se crearon los dinosaurios?

Génesis 1 nos introduce al Dios de la Biblia, el Dios que profesamos servir. Al observar este capítulo es evidente que Dios es creativo y artístico. Es en este capítulo inicial de la Biblia donde comienza el arte. La creación, en esencia, es arte y por eso, tiene plasmado en sí mismo un destello de la esencia del artista. Mi pastor, Erwin Mcmanus, me ha enseñado que uno no puede crear sin dejar una huella en su creación. Pablo nota esto en su carta a los romanos; “Por que desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad siendo entendidos por medio de lo creado”, (Romanos 1:20). La creación contiene las huellas del creador. El universo en sí es un acto artístico.

Los primeros capítulos de Génesis nos cuentan de un Dios generoso, un Dios lleno de gozo que crea por amor y por puro placer. No solamente esto, sino que también se deleita en su creación. Cada movida de su pincel concluye con una declaración “¡Oye que bien quedó!”. Pero el Dios de Génesis no está interesado en crear solo, sino que a todo lo que crea le otorga un poder intrínseco creativo. La flora y la fauna en su totalidad tienen una tarea; dar fruto y multiplicarse. En otras palabras; crear. Lo que Dios crea tiene la responsabilidad de crear y de esta forma honrar a su creador.

Pero dentro de todo el universo creado existe un ser creado que tiene la mayor responsabilidad creativa de todos; el ser humano. Cuentan las Escrituras que cuando Dios creó a Adán lo puso en el jardín del Edén para que lo ‘cultivara y lo cuidara’. En otras palabras al ser humano le es otorgado mayordomía sobre el orden creado. Es la responsabilidad de Adán asegurarse que las orquídeas, los osos y las águilas cumplan con la tarea que el creador les ha encomendado. Al parecer la función de Adán es simplemente la de un gerente, pero no es así. Dios le pide a Adán nombrar todos los animales. Es importante notar lo significativo de esta tarea. Piense en los momentos cuando hacía trabajos grupales en su clase de escuela superior. ¿Se acuerda de cuan emocionante fue el momento cuando el maestro le dijo “Póngale nombre a su grupo!”? Nombrar algo requiere inmensa creatividad e intención. Dios no le dio una lista de nombres, tampoco le dio restricciones de que nombres usar y cuáles no. Dios le dio completa libertad a Adán para esta tarea. Adán tuvo la libertad de utilizar su imaginación artística y creatividad de la forma que él quisiera para esta tarea.

De la misma forma en que Dios invitó a Adán a usar su imaginación y creatividad para expandir su reino, de la misma manera Jesús nos invita ahora a participar del nuevo orden creativo. Nuestra vida es nuestra mayor obra de arte. Vivamos de tal forma que honremos al Primer Artista. Esto es verdadera adoración.