HOMBRES DE POCA FE

Cinco veces a lo largo de todo el libro de Mateo, se menciona la frase "Hombre(s) de poca fe".


En Mateo 17 los discípulos habían fracasado en su intento de liberar a un chico lunático de un demonio que lo dominaba. Jesús vino y echó fuera el demonio. Posteriormente cuando los discípulos estaban a solas con Jesús le preguntaron porque no pudieron echar fuera a ese demonio, y la respuesta de Jesús fue: "por vuestra poca fe" (17:20). Sin embargo, justo después, Jesús les enseña que si su fe fuese tan grande como un grano de mostaza moverían montañas. Esto fue lo que empezó a traer luz sobre el tema. Lo primero es que cuando Jesús dice "poca fe" no se refiere a cantidad, sino ¿qué sentido tendría que dijera que "necesitan" la fe del tamaño de un grano de mostaza? Eso es minúsculo, en un grano de mostaza apenas hay fe, así que poca fe no se refiere a cantidad. ¡Se refiere a calidad! El objeto de nuestra fe determina la calidad de nuestra fe, si nuestra fe descansa en otra persona u objeto que no sea Dios es una fe escasa, débil, es "poca fe". La clave no es tener una cantidad abrumadora de fe, ¿cómo se tiene fe en cantidad? lo que importa es tener una fe de calidad, una fe que descansa en Dios y sólo en Él

Es muy interesante ver las otras situaciones en las que Jesús dice en Mateo "hombre de poca fe". La primera vez es en Mat 6:30. Jesús está hablando de cómo Dios da de comer a las avecillas, y viste a los lirios del campo, así que si Dios cuida de esta manera de Su creación y naturaleza ¿cómo no va a cuidar de nosotros? En Mat 8:26, vemos a Jesús en medio de una tormenta con sus discípulos. Mientras sus discípulos estaban asustados Jesús dormía tranquilamente, así que finalmente deciden despertarlo, y Jesús les dice, "hombres de poca fe". ¿Por qué? Porque Dios es su protección. Aún no había llegado la hora de Jesús para morir, por lo tanto Dios estaba protegiendo ese bote en medio de la tormenta. La tercera vez que Jesús usa esa frase es en Mat 14:31 es cuando Pedro se hundió caminando sobre las aguas. Se hundió porque dudó de que Dios en su total y absoluta providencia estaba controlando las circunstancias. Y finalmente en Mat 16:8, Jesús alimentó a 5000 personas con unos pocos panes y peces ante los ojos atónitos de sus discípulos. En medio de está situación Jesús les recrimina a sus discípulos su poca fe, porque habían dudado de la capacidad de Dios para proveer.

En definitiva, Dios cuida (Mat 6:30), Dios protege (Mat 8:26), Dios controla (Mat 14:31) y Dios provee (Mat 16:8). Cuando me preocupo por mis cuidados, o me afano por mi provisión, o mis circunstancias o tengo miedo porque todo se descontrola a mi alrededor, sencillamente significa que mi fe está descansando en cualquier persona, incluido yo mismo o cosa excepto en Dios. Esto es tener poca fe, mover nuestra fe fuera del único fundamento estable, que es Cristo. Si mi fe descansa en las verdades inmutables de que Dios cuida, protege, controla y provee viviré la vida cristiana por fe, sin importar la "cantidad" de mi fe, sino la calidad, el objeto o, en este caso, la persona en quien descansa mi fe: Cristo Jesús mi Señor y Salvador.


Vicente García

 

 

 


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